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jueves, 12 de abril de 2007

UNA PENOSA NOTICIA SOBRE UN GRAN CEHEGINERO


Un sacerdote de Murcia aparece maniatado y asesinado de un martillazo en la cabeza
Los vecinos dieron la voz de alarma al detectar unas goterasen la vivienda del cura, que llevaba tres días muerto en su habitación
Los vecinos dieron la voz de alarma al detectar unas goterasen la vivienda del cura, que llevaba tres días muerto en su habitación
D. VIDAL/A. LÓPEZ/ MURCIA ( FUENTE LAS PROVINCIAS. ES )

Empleados de los servicios funerarios sacan el cadáver del cura encontrado ayer muerto en su vivienda.

Con la mitad del cráneo hundido de un fuerte martillazo, la manos atadas a la espalda y bañado en un gran charco de sangre alrededor del cual daban vueltas los perros y gatos con los que convivía. De esta manera encontraron ayer los agentes de la Policía Nacional de Murcia el cadáver de Salvador Fernández Ciller, un sacerdote castrense jubilado de su misión litúrgica –salvo en el tanatorio– pero que seguía prestando ayuda a los demás. “Abría la puerta a todo el mundo y daba cobijo a quien se lo pedía”, según sus allegados. Un carácter bondadoso que quizá sea el que le ha llevado a una muerte violenta e inesperada por la comunidad en la que el religioso se movía desde hacía 12 años. El aviso de la muerte del religioso lo dio en la mañana de ayer una vecina que tenía una copia de la llave del piso del Salvador Fernández, y que entró en la vivienda “porque las goteras que venían de su casa y el hecho de que hiciera días que no le veíamos nos hizo sospechar”.Momentos antes había telefoneado a otro sacerdote conocido porque no sabía qué hacer ante esta situación. Explicó la vecina que José Luis, el cura, le dijo que entrara una persona sola y que no tocara nada.El Centro de Coordinación de Emergencias envió una ambulancia a la calle Ruiz Hidalgo, cuyos sanitarios no pudieron más que certificar la muerte del anciano cura.Los agentes de la policía que se desplazaron hasta el domicilio del sacerdote permanecieron en él desde las 10.00 horas hasta las 15.00 horas, realizando una exhaustiva búsqueda de cualquier pista que pudiera abrir una vía de investigación en torno a las circunstancias en las que se produjo la muerte del cura, que debió ocurrir entre el viernes y el domingo, a tenor de los testimonios de vecinos y conocidos.La muerte del sacerdote conmocionó ayer a todo el barrio ya que Salvador era una persona muy conocida entre los vecinos. Una de las feligresa de la parroquia donde el fallecido oficiaba misa fue, presuntamente la última persona que vio con vida al anciano, que acudió el viernes por la noche a visitar el monumento levantado en la iglesia, con motivo de la Pasión.Durante el pasado fin de semana, los responsables del tanatorio donde oficiaba los funerales llamaron al sacerdote por teléfono en varias ocasiones, sin obtener ninguna respuesta.Las vecinas del edificio en el que vivía el cura no se podían explicar lo que había sucedido horas antes en su finca. Lo calificaron como una persona muy generosa, buena, amable y alegre, aunque últimamente –dijeron– estaba algo triste e incluso depresivo sin causa aparente.Salvador Fernández era natural de Cehegín y fue misionero en Latinoamérica hasta que regresó hace 19 años a Murcia, donde ejerció el sacerdocio primero en la parroquia de La Purísima y después en la pedanía de El Puntal.