La madre de Mari Cruz, la joven asesinada en Caravaca en octubre de 2005, inició ayer una huelga de hambre solicitando el cumplimiento íntegro de las penas
El faro 30 de septiembre de 2008

Una reforma del código penal que contemple el cumplimiento íntegro de las penas sin concesiones de permisos. Eso es lo que día tras día desde hace casi tres años viene reclamando Antonia Martínez, la madre de María Cruz García, la joven de 23 años asesinada por Said Ouamm el 6 de octubre de 2005 en pleno centro de Caravaca.Antonia, que tiene el dolor marcado en el rostro y asegura que es en el cementerio en el único lugar donde se siente bien, dio ayer un paso más en esta petición iniciando una huelga de hambre.
Ubicada en la rotonda de entrada a Caravaca desde la autovía del Noroeste, con una mesa, una silla y una gran pancarta con una foto de su hija, Antonia comenzó a repartir lazos morados entre los conductores.
El asesino de Mari Cruz García fue condenado por la Audiencia Provincial de Murcia a 50 años de prisión, que quedarán en muchos menos con la reducción de condena.
“Para mí la vida no tiene sentido, pero quiero ayudar a evitar muertes como la de mi hija. Mientras pueda voy a estar aquí día y noche”, manifestó Antonia, quien explicó que está en contacto permanente con Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, la niña onubense asesinada hace unos meses.Antonia, al igual que Cortés, está recogiendo firmas para conseguir su objetivo: que el asesino de su hija cumpla íntegramente la pena de 50 años de prisión.
